domingo, 1 de marzo de 2009

Las gordas se empachan charlando

Aunque parece un oso de frente, y de espaldas sobre todo, es una mujer. Incluso sus hijos la llaman secretamente "el oso". El motivo seguramente es por sus medidas desbordadas... inmensas... en otras palabras, por ser GORDA. Pisando los 50 años, sin pareja desde hace muuucho, Norma Nicolás envejece y engorda al mismo tiempo. La vida no le sonríe con amoríos nuevos. Sin su juventud, la mirada masculina es esquiva.

De eso se queja justamente con su amiga más cercana.

-Che Cielo... ¡ya no hay hombres!
-Si si... ni un miserable piropo nos arrojan...
-Pero si serán boludos... ¡mirá los minones que se pierden!
-¡Ay si!... está bien que estamos un poquito excedidas de peso... ¡pero eso no es motivo!
-¿Qué?... yo estaré pasada apenas unos gramos... ¡estoy regia!, en cambio vós... (dicho entre dientes)
-Más que gramos... (dicho también entre dientes y mirando al infinito)
-¡Aparte con la experiencia que una tiene!... más de uno puede aprender algo conmigo...

La conversación sigue su curso, mientras el mate con azúcar va llegando a su fin.

-Che Cielo... ¿viste que los calzones vienen cada vez más chicos?
-¿Las pastas?
-¡No boluda!... la ropa interior
-¡Ah siii! tenés razón... ¡yo ya no consigo talle!
-Todo es culpa de esas pendejas de ahora... ¡con esos culitos!... no hay derecho

La nueva ronda de mate dulce, comienza esta vez reforzada. Una explosiva torta de chocolate acompaña a las señoras y el living de la gorda Nicolás se transforma en el monumento a las calorías.

-Che Cielo... ¿porqué te dicen Cielo a vós si te llamás Graciela?
-Ay Norma... ¡porque es más sexi!
-El cielo será sexi, pero vós...
-¿?... (atragantada con una porción)
-¡Jaja, no tonta!... ¡mirá si vas a dudar de tus encantos!... ¡comé comé que queda la última porción!

Y otra tarde pasa en la vida de estas mujeres. Pero ellas sin darse cuenta, el paso del tiempo les deja huellas... ¡en el abdomen y alrededores!

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