El pequeño pueblo de Concordia respira fantasiosamente, aires de ciudad. Pequeñas ínfulas de un pueblito adormecido en la oscura noche de su ocaso. Su vaivén diario acentúa una monotonía irremediable.
Y entre tanta gente gris salida de una postal desteñida, se encuentra Julio Augusto Pereyra. Un mojigato, fiel representante de la pacatería reinante en su lugar de origen. Pero ser un estandarte de la hipocresía como es él no es gracias al reconocimiento público. No.
Julio Augusto es la persona más anónima e imperceptible del lugar. Nunca supo destacarse en nada. No practica deportes debido a sus asmas y alergias que ya pertenecen al recuerdo, pero que en su momento explotó al máximo para despertar la lastimosa pena materna. Su chatura intelectual es tan acentuada que sorprendería al mismísimo hombre de Neanderthal. Pisando los 36 años, de soltería dudosa, vive aún con su madre. Y su vida social es tan intensa como la de una ameba en una partícula. Pero su característica mas sobresaliente, si se le puede decir así es, su piadoso estilo de vida católico. Ah si... la hipocresía es su marca fundamental.
Su procesión dominguera a misa lo hace sentir cada vez más cerca del paraíso. Al llegar a la Catedral ve desplegarse una manito sucia en la puerta. Por un segundo domina su expresión de asco pero cuando ya no puede mira para otro lado mientras revuelve su bolsillo.
- ¡Una "monea" don!
- Tomá... y no las andés gastando en pavadas... ¡mirá que son $0.20!
- Ehh... no creo que las pueda gastar en pavadas... o en algo. No me alcanza para comprar nada.
- (Estos negritos de mierda, siempre los mismos desagradecidos)
Y en el interior, se cruza con la feligresa más codiciada ni más ni menos, que por el mismo Satán... la psico-tita. Pero el destino no los a presentado... aún.
Pero volvamos a nuestro santo varón. Hincado de rodillas, meditabundo con las manos en su cara, murmulla imperceptiblemente.
- Señor... perdona como lo hago yo, de la gente mala y adúltera... menos de los villeros que no son personas.
- Apiádate de los fornicadores, que merecen la muerte... No pueden disfrutar de su cuerpo de esa forma, sentir placer y tener esos orgasmos enloquecedores... ¡NO, NO Y NO! es un pecado mortal. Aparte si yo no lo hago, ¿porque lo tendrían que hacer otros?
- Señor mi Dios... sé que eres infinitamente sabio y no te equivocas nunca, pero... ¿porque mi hermano ¡ES TAN FELIZ!... LÍZ... líz... z...
El eco tardó en apagarse...
- Perdón señor... pero no es justo. Ese ateo pecador se ha casado, tiene dos hermosos hijos, y yo lo único que conseguí es que el balín de mi amigo Alfredo me acose sexualmente cada vez que me vé... si las cosas siguen así, este... mmm, no es que dude, pero...
-Hermanos, la paz sea con ustedes...
-¡Y CON TU ESPÍRITU!...
En ese preciso momento Julio Augusto Pereyra se incorpora violentamente y piensa...
- (¿Qué?... ¿ya terminó?)... ¡Pero ME CAGO EN DIOS!... me distraje y me perdí toda la misa... ¡NOOO!... OO.. oo... o...
Otra vez el eco delator.
-Disculpe... ¿se encuentra bien?
-Sssi... si, es que ando muy disperso últimamente... tengo un veneno que me corre por las venas y me corroe el alma... digo... tengo el alma inquieta por "problemas".
-Ah, está bien... a todos nos pasa. Por si le interesa acá le dejo mi tarjeta. Soy Viviana Melina Godoy... ¡psicóloga!
- Qué bien... la voy a visitar... mamá siempre me paga seciones costosas cuando tengo mis "problemas" espirituales.
Aclaración: "Problemas"-Entiéndase envidia y egoísmo.
Si algo faltaba en este mundo de dolor y miseria era esto que se está gestando. El mal está a punto de desatarse. Y ya nada será lo mismo. Me refiero al estreno de Terminator Salvation... una apocalíptica mirada sobre el futuro del género humano... ¿qué pensaron?... la historieta anterior no daba para más, por lo menos en esta entrega. ¡Hasta la próxima!.
miércoles, 22 de julio de 2009
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